CEDRO reglamenta su sistema de recaudación por préstamo de obras en bibliotecas

CEDRO reglamenta su sistema de recaudación por préstamo de obras en bibliotecas

Esta semana ha tenido lugar la Asamblea de los socios de CEDRO. Entre los aspectos tratados en la misma se aprobó su Reglamento del Reparto de Préstamo. De manera provisional, el gobierno aprobó un sistema de recaudación consistente en abonar a las entidades de gestión de derechos de autor 20 céntimos por obra adquirida. Incluso, para acallar las quejas de la Comisión Europea y de los diferentes sectores de presión del mundo editorial y de la gestión económica de la propiedad intelectual, el Ministerio de Cultura aportó las primeras cantidades en concepto de regalías por préstamo de obras en bibliotecas. Pero el Gobierno estatal dejó bien claro que la medida era provisional y que el pago a entidades como CEDRO es obligación de las organizaciones de quien dependan las bibliotecas. Eso sí, las bibliotecas de localidades menores de 5.000 habitantes están exentas de esta obligación. Algo que ya sería para echarse las manos a la cabeza, ya que las poblaciones de ese tamaño no tienen obligación de contar con una biblioteca pública según la ley nacional, aunque sí en muchas Comunidades Autónomas. También están exentas las bibliotecas de los centros del sistema educativo español. De momento. CEDRO lleva un tiempo estudiando cómo podría hacerse la recaudación, algo que aprobó en su Asamblea del 17 de junio de 2008, aunque se trate de una normativa que está sujeta a muchos condicionantes. Los autores principales y secundarios, no los editores, cobrarán en función del número de veces que se han prestado sus obras. Para conocer estos datos piden la colaboración de las Comunidades Autónomas. El 20% de la recaudación quedará en manos de CEDRO, para su gestión, y el 80% se repartirá entre sus asociados, en función de los derechos que reclamen.

Habría que establecer un canon por rendimiento social, educativo o cultural ya que las bibliotecas no generan rendimientos económicos. Si tuviéramos un sistema para medir nuestra importancia podríamos argumentar lo que parece evidente. Pero, si se trata de hacer todo por dinero, entonces, vamos a pensar como ellos ¿por qué no pedir a los agentes literarios nuestro porcentaje cada vez que programemos actos promocionales en la biblioteca? Canon por promoción colateral ¿Por qué no cobrar a las editoriales por elegir sus obras como el libro del mes o como lectura en los clubes? Como los enlaces recomendados de Google ¿Y por qué no cobrar a CEDRO por el trabajo que conlleva extraer estadísticas de nuestros sistemas de gestión automatizada? A tanto la hora, como cualquier currante. Eso sí, todo lo que obtengamos se reinvierte en la colección, para bien de nuestros usuarios, que es también el bien de los autores, que es también el bien de sus gestores de derechos.

2018-11-19T19:27:27+00:00junio 22nd, 2008|Categorías: Tendencias y Noticias|Etiquetas: , , |1 comentario

Un comentario

  1. Consuelo 25/06/2008 en 6:46 pm - Responder

    Muy buenos comentarios y mejores ideas. Si no fuera porque todo el tiempo de trabajo lo dedicamos a la atención a nuestros usuarios, deberíamos ponerlas en práctica…¡¡¡

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