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Dos generaciones de bibliotecarios, cara a cara
El más veterano y la más joven del cuerpo hablan de su profesión
M. SUÁREZ – MADRID – 30/11/2008
Les separan, entre otras cosas, varias generaciones e Internet, pero les une una reivindicación histórica del cuerpo: las carencias de personal. «La falta de medios ha sido motivo de llanto perpetuo, pero en la actualidad es una demanda que está más subsanada en la profesión». Manuel aclara que cuando habla de la profesión se refiere sobre todo a los bibliotecarios de entidades privadas. «En la España de las autonomías, hasta el pueblo más pequeño tiene bibliotecas. Ahora no faltan bibliotecas para el pueblo. Falta pueblo para las bibliotecas», lamenta.
Para todos
Hace 11 años fue testigo del mayor cambio que ha sufrido su profesión: la llegada de Internet. «Desde entonces, nuestro trabajo, por fin, es para todo el mundo».
María abunda en esas diferencias. Acaba de llegar a la BN, pero es consciente de que lo que la gente espera de ella en el mundo de Google no es lo mismo que lo que esperaban hace 50 años unos usuarios que sólo manejaban ficheros escritos a mano. «Ahora tenemos que hacer todo tremendamente accesible para todo el mundo. Internet ha sido la gran revolución, el problema es que ha traído un exceso de información que necesita organizarse», analiza.
Lo que no ha cambiado mucho es el perfil de quien se acerca a realizar una consulta. Tanto Manuel como María se han encontrado con investigadores, estudiosos, gente mayor y también jóvenes interesados en consultar determinados libros. «Lo que cambia ahora explica Manuel es que cualquiera puede acceder sin tener que entrar en el edificio. Cualquiera puede contemplar el poema original de El Cid. Gran parte de los usuarios, entre los que me incluyo, ya no tenemos que venir a la BN a hacer una consulta».
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