Ayer leía unas declaraciones de Ángeles González-Sinde, guionista, directora de cine y actual presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, en las que afirmaba con vehemencia «Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas? ¿Para mandar e-mails? Telefónica sabe que el 80 por ciento del volumen de tráfico en sus líneas es descarga de archivos».
Me posicioné inmediata e ideológicamente a su lado, pensando en la mucha razón que encerraban sus palabras. Somos todos unos piratas, tenemos nuestros ordenadores personales 24 horas conectados bajándose cosas sin parar: más música, más discos, más películas!! Devoramos cualquier cosa que esté a disposición (siempre gratis, claro) en la red.
Pero me paré a pensar. Entonces fui consciente de todas las aplicaciones que utilizamos vía web, de las actualizaciones de los programas, también vía web, de los correos pesados que enviamos y recibimos con fotos, vídeos, presentaciones, documentos…
Y entonces me di cuenta de la necesidad de la banda ancha. De lo que nos facilita el trabajo, el ocio, la comunicación…
¿No será que quizá alguien está pensando en un nuevo canon, esta vez para la banda ancha? ¿Tal vez después también para la electricidad?
Seamos sinceros…


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