Disgustos y esperanzas

Disgustos y esperanzas

Esta semana nos hemos encontrado con las desorientadas reacciones del Ayuntamiento de Oviedo a la demanda interpuesta por los trabajadores de sus bibliotecas municipales. Garabuya reprodujo la síntesis de los hechos y seguirá informando del desarrollo de los mismos. El conflicto tiene varias lecturas, pero entre todas destaca una: la defensa de la profesión bibliotecaria y de las necesarias garantías laborales de quienes la ejercen. Sin más. Sólo se está pidiendo reconocimiento a un trabajo, a un trabajo bien hecho, como también se informó desde nuestra bitácora. Ante la reclamación nos encontramos con una respuesta municipal infundada, insostenible y ridícula. Los técnicos del Ayuntamiento dicen que el personal que está atendiendo las bibliotecas municipales está descargado de funciones. Las cosas por su nombre: parece la actitud rabiosa de quien no sabe responder con argumentos. Y uno se disgusta. Basta un simple repaso a las competencias que se asignan a las profesionales de la información en función de sus niveles o las que se han tomado como base para la reforma educativa universitaria en la nueva titulación de Información y Documentación. Es tal la cantidad de competencias que sonrojaría a cualquier técnico de cualquier administración. Más que bibliotecarios, somos superbibliotecarios, ya que tenemos que saber de gestión del conocimiento, administración de centros, economía, estadística, relaciones laborales, sociología, psicología, informática, telemática, literatura, cine, música, …

El disgusto se matizó levemente cuando a mitad de semana se reunió por vez primera el Consejo de Cooperación Bibliotecaria, como informa nuestra bitácora vecina Biblioblog. En el orden del día de la primera reunión de este organismo colegiado interautonómico figuraba la creación de un grupo de trabajo para la redacción de un temario y unas pruebas unificadas para el acceso a los distintos cuerpos y escalas de bibliotecarios en todas las administraciones públicas. Algo necesario y que beneficia a la profesión. En la intervención del presidente de FESABID en dicho Consejo se constató la necesidad previa de la elaboración de un estatuto marco profesional del bibliotecario, destinado al reconocimiento y ordenación de la profesión. Estatuto que deberá garantizar que todas las bibliotecas, con independencia de su tipo o clase, estén atendidas por bibliotecarios adecuadamente formados y con dedicación laboral exclusiva. Ante esta propuesta, el Consejo decidió aprobar la constitución de un grupo de trabajo que realice un análisis comparativo de las situaciones profesionales tendente a determinar funciones, perfiles y competencias laborales de los bibliotecarios. Es un paso, un primer paso.

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