Desde hace varios meses sigo con interés la suerte que están corriendo las bibliotecas de la ciudad de Nueva York tras el anuncio de los drásticos recortes que iban a sufrir en sus, ya de por sí, mermados presupuestos. En muchos casos, temen que las bibliotecas vayan a cerrar, unas 700 personas se queden sin empleo y no puedan prestar sus servicios.
A través de una noticia en el periódico New York Times descubro la iniciativa que han llevado a cabo en esta ocasión. Un maratón de lectura, organizado por la Biblioteca de Brooklyn bajo el lema No nos quedaremos callados (We Will Not Be Shushed).
Llamativas las páginas principales de las Bibliotecas Públicas de New York y Brooklyn.


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